Artículos

La intervención conocida también como “mamoplastía reductiva”, es la cirugía reconstructiva más requerida en Chile. Puede realizarse desde la pubertad hasta la postmenopausia, mejorando la calidad de vida de gran cantidad de mujeres, quienes dejarán de sufrir del clásico dolor de espalda, entre otras molestias y síntomas físicos provocados por el exceso de peso de las mamas. También ayudará a la autoestima, vida sexual e incluso el desenvolvimiento social.

En la actualidad son más de 15 mil las personas que se someten anualmente en nuestro país a algún tipo de cirugía plástica, ya sea por temas estéticos o de salud. Precisamente, dentro de las cirugías plásticas reconstructivas más solicitadas en Chile se encuentra la “reducción mamaria” o “mamoplastía reductiva”, intervención que permite disminuir el tejido mamario

¿EN QUÉ CONSISTE?

“Es un procedimiento que consta en la extracción de la grasa, tejido glandular y piel de la mama, reduciendo su tamaño y peso, permitiendo que esta quede de un tamaño acorde al cuerpo de cada paciente. En la cirugía también se puede reducir el tamaño de la areola y el pezón, en caso de que éstos se hayan agrandado como consecuencia de la lactancia o el exceso de volumen”, explica el doctor Esteban Torres, cirujano plástico y reconstructivo, egresado de la UC, miembro del Wellness & Aesthetic Medical Center.

Según la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica (SCCP), quienes acuden o solicitan esta intervención son, principalmente, mujeres que poseen mamas de gran tamaño y peso, por lo que cargan con una especie de “mochila delantera” que les genera múltiples molestias, tales como dolor de cuello, hombros, espalda alta, rigidez de nuca e incluso la deformación de la columna vertebral.

“Es importante que las mujeres que presenten hipertrofia mamaria (mamas muy grandes) consulten idealmente en la pubertad, para intervenir antes que se produzcan secuelas físicas o psicológicas permanentes, en estos casos, las madres no deben esperar a que sus hijas tengan 18 años”, recomendó el doctor Torres, quien es miembro de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica.

El especialista, quien atiende en las clínicas Indisa  y Lo Curro, comenta que existen varias técnicas para disminuir la cantidad de tejido mamario, pero es importante conservar la posibilidad que después de la operación éstas sigan funcionando de forma normal, permitiendo la lactancia e idealmente conservando la sensibilidad de los pezones. “También hay que considerar que estas pacientes sufren de ‘ptosis mamaria’, donde, tanto la areola como el pezón están caídos. Por eso, complementariamente a la reducción del volumen, en necesario llevar la areola y el pezón más arriba”, indicó el cirujano plástico y reconstructivo.

La reducción mamaria no es exclusiva para pacientes de sexo femenino, sino que hoy en día es bastante común en hombres que sufren de ginecomastia; enfermedad que consiste en el desarrollo patológico de tejido de una o ambas glándulas mamarias del pecho. De hecho, sólo en 2016 este procedimiento representó el 20% del total de cirugías masculinas en Chile.

¿COBERTURA MÉDICA?

Tanto la reducción mamaria como la resección de la ginecomastia son considerados procedimientos reconstructivos, por ende, cuentan con cobertura de isapres y seguros. La Superintendencia de Salud dictaminó que deben cubrirse siempre y cuando cumplan con los siguientes requisitos:

  • Los pacientes deben tener un peso normal o ligero sobrepeso. Si se presenta obesidad, deben disminuir su Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 30antes de la cirugía, ya que las molestias podrían ser atribuibles a esta condición.
  • En hombres, debe haber una glándula mamaria certificada por una ecografía y biopsia. Si sólo tiene grasa, sin glándula, la cirugía no estará cubierta.
  • En mujeres que deben extraerse -al menos- 300 grs. por mama, dependiendo de la isapre y el contralor de esta, sin existir una cifra exacta.

Fuente: Mujeractual.cl